Seguramente NUNCA te dijeron que hablar en público era esto.
1.-Que convivirías con el miedo: Nos inventaron que sentirlo, era señal de debilidad. Y crecimos pensando que aquellos “buenos” comunicadores eran indestructibles. Que habían nacido con un don que era imposible de superar. Todos conocimos a ese amigo, a ese compañero o “colega” que lo hacía bien y tu envidiabas en silencio esa tranquilidad y perfección que derrochaban al comunicar. Y nunca te dijeron que también sentían miedo. Pero lo hacían igual. Y ahí estaba la diferencia.
2.-Que siempre hablas en público: Nos hicieron creer que comunicar era subirse en el escenario. Que hablar en público estaba reservado para los momentos memorables. Para los grandes eventos. Aquellos en que alguien decía “Que hable tal persona porque ella o él tiene ese don. O para los importantes. Pero se nos olvidó que SIEMPRE hablamos en público. Y que el mundo nos evalúa constantemente por nuestra manera de hablar. Siempre y en todo contexto. Por eso tenemos que hacerlo y BIEN.
3.-Que la naturalidad lo era todo: Nos hicieron pensar que mientras más difícil habláramos, mucho más interesante y MEJOR. Que sonreír en exceso era para “los tontos” y que salirse del libreto tenía un precio demasiado alto. Hoy sabemos que es lo contrario. Que la autenticidad conecta. Que la comunicación humana nos identifica y nos gusta. Que no se puede tener todas las respuestas. Ni menos perfectos.


